Historia

Espinosa, en Apuntes Gráficos de Heráldica Gallega, recoge para este apellido gallego el siguiente blasón: escudo partido:

escudos

1.°, en campo de gules, un caballo de plata; 2.°, en campo de azur, una banda de plata, engolada en cabezas de dragones del mismo metal. El padre Crespo, en Blasones y Linajes de Galicia, reseña también: escudo partido: 1.» en campo de sinople, un castillo de plata;

2.°, en campo de sinople, una banda de oro, engolada en cabezas de dragones de sinople. Otros traen un castillo. Bordura con la leyenda AVE MARÍA. Se ignoran los esmaltes. (E. S. V.)

Ermita de Chanteiro.

Pertenece a la parroquia de San Pedro de Cervás, municipio de Ares (La Coruña). Edificada en la segunda mitad del s. xrv, de estilo gótico, consta de una nave y de un ábside rectangular. La primera está dividida en tres tramos por arcos apuntados que se contrarrestan al exterior por contrafuertes escalonados; el techo de la misma es de cemento pintado de blanco. Dichos arcos, al interior, descansan en semicolumnas de basas sencillas —toros, gotas, escocias— y de capiteles, en general, de gusto románico. A los pies del templo, tribuna moderna de cemento, sobre la cual, y en la pared de la epístola, se abre la única luz de la nave. El ábside se cubre con bóveda que sostienen cuatro sencillos nervios recorridos por filete, su clave decorado en forma de anchañor y en sus lados cabezas humanas. Tanto los capiteles de las columnas acodilladas que soportan dichas nerviaciones como los de las semicolumnas donde descarga el apuntado arco triunfal, tienen igualmente decoración de estilo románico. Una saetera y una ventana de moderna factura iluminan esta capilla mayor, en cuyo testero había una cruz flordelisada, que hoy está rota.

ermita

La fachada del templo se compone de una puerta apuntada en cuyo tímpano se ven cuatro figuras, la Virgen sedente con el Niño flanqueados por dos, al parecer, santos, todas ellas gastadas sin duda por la influencia del cercano mar. En los años veinte de este siglo unos soldados destruyeron las cabezas de tres de los cuatro personajes, que fueron reemplazadas por otras de cemento. La fachada la completan dos contrafuertes, una ventana circular rodeada por un baquetón y sin tracería alguna, y una imposta bajo la que se ven tres ganchos pétreos. Remata el frontispicio una espadaña barroca de fines del s. xvn. Sencillos canecillos en el tejaroz. Del lado del evangelio hay una puerta secundaria adintelada sobre mochetas y, adosada, la sacristía.

El caballero Fernán Pérez de Andrade, que tenía, entre otros, los señoríos de Ferrol y de Pontedeume, mandó edificar esta ermita, que está bajo la advocación de A Nosa Señora da Mercede. Ya estaba hecha cuando el 3 de agosto de 1393 el arzobispo compostelano Juan García Manrique, desde Burgos, concede a dicho señor licencia para edificar el cercano convento franciscano de Santa Catalina de Montefaro, al que cede la ermita, traspaso que aprueba dicho prelado en 1396; cinco frailes de ese cenobio atenderán el culto del santuario. Como Cervás, entre otras parroquias, era del señorío temporal de la mitra jacobea, le fue más fácil a dicho prelado eximir a Monte-faro y a Chanteiro de la jurisdicción parroquial. En la noche del 28 al 29 de junio de 1933 fue quemada la ermita, que se abre de nuevo al culto, restaurada, el 11 de agosto de 1943, siendo párroco de Cervás Antonio Rodríguez Fráiz. En la quema desaparecieron el retablo mayor y los dos laterales barrocos.

Cerca del santuario está A fonte da Virxen, donde la tradición supone que se apareció la antigua imagen de la Señora, traída allí por las ondas del mar. También cerca está la playa de Chanteiro, limitada por las puntas Segaño y Coitelada. Hoy, en la ermita, sólo existe culto regular por el verano.

La fiesta de la Merced, por su parte, es aquí variable ya que depende del calendario de festejos de la zona.

Bibl.:

  • Ángel del Castillo, Inventario de la riqueza monumental de Galicia, Compostela, 1972
  • M.F.F., Notas referentes al santuario de Chanteiro, en «Piedad, estudio y acción», Cervás, 1952
  • Paulino Pedret Casado, Consideraciones históricas sobre Montefaro y Chanteiro, en id., id. (B. da B.)

Voto de Chanteiro

voto

A mediados de 1404 se declaró una peste en la comarca ferrolana, remediada por intercesión de A Nosa Señora da Mercede que se venera en la ermita de Chanteiro (Cervás, Ares, La Coruña). Desde ese año peregrinaba al santuario la villa, después ciudad, de Ferrol, ofreciendo al principio una sencilla flor del tiempo, obsequio que más tarde fue una especie de canastillo con flores artificiales, escudos, jeroglíficos, el emblema de la ciudad departamental, etc., conjunto al que se llamó A frol de Chanteiro. También se ofrecía cera, calculada su cantidad el primer día de la peregrinación midiendo el perímetro de la ermita traducido en velas, unas seis libras, peso que variaría con el tiempo.

Con el desarrollo de Ferrol varió el carácter de la peregrinación, mezclándose con el rezo de las letanías de los santos el afán de jolgorio y de regocijo. Iba a Chanteiro el procurador de la ciudad departamental, el clero con cruz y pendones, los franciscanos con cruz alzada —recuerdo de que cuando la peste, muerto el clero secular, tuvieron que hacer de tal— y, al menos en lo antiguo, una persona de cada familia ferrolana. La complicación que los nuevos usos imponían a la romería gravaba el peculio del procurador, al cual no le llegaba la asignación que a ese efecto destinaba la ciudad y por otra parte estaba mal visto volver a la primitiva sencillez. Arribaba la comitiva al puerto de Mugardos, donde era recibida oficialmente, y después, en Chanteiro, por las autoridades de Ares.

También, el mismo día —segundo de Pentecostés—, peregrinaba Ares, lo que originó ciertos roces con los ferrolanos sobre precedencia de las cruces parroquiales, alegando éstos que les correspondía primero hacer la función del voto por ser ellos los que antes la establecieron. Con el tiempo se pensó en conmutar la ofrenda ferrolana a causa del peligro que ofrecía el viaje por mar y tener la peregrinación bastante de regocijo, como queda dicho.

En 1824 se hizo el primer in tentó de trueque por la capilla ferrolana del Socorro; en 1839, ya la ermita de Chanteiro abandonada por los franciscanos de Montefaro que atendían su culto y de donde dependía, se obtuvo la definitiva conmutación, concedida el 31 de diciembre. Hoy, corpoción municipal y párroco al frente, sigue peregrinando Mugardos y Chanteiro el martes de Pascua, y el lunes anterior lo hace la propia parroquia de Cervás. Hasta 1970 iba también Ares. Por la supresión del voto ferrolano a la Virgen de Chanteiro protestaron las justicias de Mugardos y de Ares y el párroco de Cervás, de cuyas diligencias hay constancia en los archivos compostelanos y mindonienses.

Bibl.: José Montero y Arostegui, Historia y descripción de El Ferrol, Ferrol, 1972. (B. da B.)